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Astilleros

Cómo alquilar un catamarán Lagoon: la guía del astillero, punto por punto

Con o sin patrón, qué determina el precio y por qué alquilar antes de comprar: las claves de la guía de alquiler publicada por Lagoon en su web oficial.

Vista aérea de un catamarán Lagoon fondeado en aguas turquesas, con paddle surf, kayaks y juguetes acuáticos alrededor

Fondeo en aguas turquesas: la estampa que resume unas vacaciones a bordo de un Lagoon.

Foto: © Lagoon

Hay mil y una razones para interesarse por el alquiler de un catamarán Lagoon, y el propio astillero las ha puesto por escrito: su web oficial dedica una guía completa a la locación, desde por qué alquilar y cómo reservar hasta qué determina el precio o con qué tripulación embarcar. Resumimos sus claves, sección a sección.

Alquilar, el primer paso hacia la propiedad

Si está considerando una compra, Lagoon lo plantea sin rodeos: pasar unos días a bordo es una etapa imprescindible. Alquilar permite probar en condiciones reales el modelo que se tiene en mente —o comparar varios—, evaluar prestaciones y confort tanto navegando como fondeados, y comprobar sobre el agua la seguridad, los espacios, las maniobras y la vida a bordo en familia, entre amigos o en pareja. Y si tras esos días decide encargar su catamarán, podrá configurar el barco nuevo exactamente a su gusto.

La guía añade un matiz interesante: muchos propietarios siguen alquilando Lagoon incluso después de comprar el suyo. Es su manera de cambiar de modelo cuando quieren, probar unidades más recientes o explorar nuevas zonas de navegación con otros itinerarios y otras tripulaciones.

Dónde y cómo reservar

Numerosas empresas especializadas alquilan catamaranes Lagoon durante todo el año y en todo el mundo; el manejo de algunos modelos es accesible incluso sin titulación. Para afinar la propuesta, el profesional preguntará por la zona y el programa de navegación; la duración (una o varias semanas, un mes); el tipo de catamarán —a vela, como los Lagoon 43, 46 o 51; a motor, como los SIXTY 7 y SEVENTY 8; o de la línea Heritage, como los Lagoon 380, 42, 450 y SEVENTY 7—; las cabinas y literas necesarias; el modo de navegación (con patrón, con azafata o con tripulación profesional completa) y los servicios adicionales, del equipamiento náutico al avituallamiento. El consejo del astillero: según el destino y la época del año, conviene reservar con varios meses de antelación.

¿Con patrón, con tripulación completa o en autonomía?

El alquiler con patrón es ideal para aficionados y debutantes sin las competencias para ejercer de capitán: el patrón decide el itinerario, ejecuta las maniobras y garantiza una navegación segura. Pero también interesa a navegantes experimentados que prefieren descargarse de las responsabilidades del barco para disfrutar plenamente — y un patrón que conoce la región al dedillo es, además, el mejor guía del destino. Para un crucero de alta gama existe el alquiler con tripulación completa, azafata y chef incluidos, especialmente en los grandes modelos como el SIXTY 5; algunos barcos, de hecho, solo se alquilan así. Y quien acredite las competencias necesarias puede, por supuesto, alquilar en autonomía.

Qué determina el precio

La guía enumera seis factores: el tamaño y la capacidad (un Lagoon de 40 pies resulta más asequible que un Lagoon 60); la antigüedad de la unidad frente a modelos nuevos como el Lagoon 38; el destino (Croacia, Grecia o Martinica, muy demandadas, cotizan más alto que zonas como Suecia); la temporada, alta o baja; la duración, con tarifas diarias decrecientes en los períodos largos; y los servicios adicionales, del patrón o la tripulación al equipo de buceo o el avituallamiento. Un consejo final del astillero: verifique siempre qué incluye la tarifa anunciada — seguro, avituallamiento, combustible, tripulación.

Dos personas en kayak se acercan a un catamarán Lagoon fondeado en una bahía de aguas tranquilas

El poco calado de los Lagoon permite fondeos inolvidables cerca de las playas, apunta la guía.

Foto: © Lagoon

Las bazas de un Lagoon, según Lagoon

El astillero resume así el porqué de su flota: estabilidad y seguridad para navegar entre amigos o en familia, niños incluidos; cubiertas generosas de circulación fácil; puesto de gobierno práctico y ergonómico; bañera pensada para el descanso y la convivencia; salón luminoso con vista panorámica al mar; camarotes dobles amplios y bien ventilados, y abundante estibaje. En el equipamiento: cocina con frigorífico y congelador, climatización, paneles solares y piloto automático. En el Mediterráneo, las Antillas, el Pacífico o el Índico, todo está estudiado —dice la guía— para vivir momentos de excepción.

A vela —con modelos como el Lagoon 43 o el 55—, la promesa es el equilibrio ideal entre velocidad y estabilidad; a motor —SIXTY 7, SEVENTY 8—, navegar día a día en total libertad y sin depender del viento. En ambos casos: barcos fáciles de maniobrar, gran autonomía, consumo optimizado y un calado reducido que permite fondeos inolvidables en aguas poco profundas, cerca de las playas. Todo ello con la elegancia de la casa: interiores firmados por diseñadores de renombre, líneas depuradas y materiales nobles.

Y al revés: alquilar su barco para rentabilizarlo

La guía cierra el círculo con los propietarios: pocos usan su barco los 365 días del año, y muchos optan por ponerlo en alquiler cuando no lo disfrutan. Puede gestionarse por cuenta propia, a través de una plataforma especializada o mediante el programa de gestión-alquiler de una empresa de chárter. Las ventajas que cita Lagoon: amortizar el coste de compra con los ingresos generados, aliviar los gastos corrientes —seguro, mantenimiento, amarre— y que el barco navegue más a menudo, incluso todo el año.

En Nowtica compartimos el punto de partida de esta guía: navegar primero, decidir después. Si un chárter le ha convencido —o quiere dar el paso directamente—, le acompañamos en todo lo que viene detrás: configurar su Lagoon nuevo a su gusto, estudiar la financiación o encontrar una unidad de ocasión.